13 ago. 2008

LA ARGENTINIDAD AL PALO!


En un intento de reivindación del Argentino protagonista de mis posts anteriores, cuento esta historia donde se puede ver claramente lo que se puede lograr gracias a ese encanto y carisma únicos que llevamos bien adentro.

Era viernes, el último viernes del mes, el último viernes de julio!. De este lado del charco, Agosto es EL mes de vacaciones. Por lo tanto, la última semana de julio hay que hacer todo lo que no se hizo durante los 6 primeros meses del año. Y ahí te das cuenta que NADIE tiene su trabajo al día entonces te los tenés que bancar a todos de mal humor porque no podrán borrarse temprano como vienen planeando desde el lunes.

Ese mismísimo día tuve que ir al correo a enviar unas cartas. Si, en la era de la cibernética aún se escriben cartas. Muchas veces, esas mismas cartas ya fueron escaneadas y enviadas por e-mail, previa llamada telefónica avisando “Hola! Con respecto a lo que hablamos, ya te envié por e-mail la carta escaneada y ahora te la voy a enviar por correo, vale?”. (Después se jactan del reciclaje, andáaaaaaaaaa ....)

Llego a una oficina de correos en Barcelona, saco número y el muy socarrón advertía: “nº 325, 17:20 hs. Tiene 12 personas delante en la fila”. Automáticamente miro el monitor como esperando que la máquina no funcione y sea mentira, cuento la gente que hay y cuántas cajas. No sólo confirmo que tengo 12 personas delante, sino que sólo hay 2 cajas atendiendo que, por lo que se ve, son bastante lentos … En esos segundos de cálculos ya me cambió el humor, obviamente.

Mientras me siento, hago un paneo general y de las 12 personas. 5 miran su reloj más de 3 veces y resoplan más de 5 veces en busca de alguna mirada cómplice, 2 juegan con el móvil y yo observo toda la situación. Los otros 4 transmitían una tranquilidad envidiable.

Pasan los muuuuuuuuuchos minutos y sale una sola persona. Ya empiezan los cabeceos impacientes, y se escucha medio bajito: “no te puedo creer!” dice un pibe con un tono muy familiar. “El grupo de los 8”, nos giramos hacia él con mirada solidaria. “Es que hace 45 minutos que estoy, viste?” dijo el pibe. “Ah, eso no es nada, yo hace 1 hora que espero” dijo otro sin levantar la mirada del móvil. Listo, suficiente para que fuéramos acotando lo nuestro. “si, acá es de terror, son re lentos” aseguró otro que dijo que venía muy seguido. “Pero cómo puede ser que sólo haya 2 cajas? Fffffffff”.

Yo miraba al grupo de la cívica minoría y claro, deduje que eran españoles o Catalanes. Es que ya les ves el civismo, la paciencia, la sumisión en toda su actitud y encima, siendo minoría...

Al contrario del grupito “de los 8”, algunos se paraban, caminaban, otros seguían resoplando, alguien que preguntaba “vos también sos Argentino?” y conté 5 Argentinos, 1 Peruano y 1 colombiano que confesó más tarde. Claro, nos empezamos a dar manija entre nosotros y ya se sabe lo que son un puñado de Argentinos “enojados” (por no decir re caliennnnnntes), potenciados y envalentonados, jajjaja. De pronto un pibe dice “la gente acá es re paciente, viste? Allá te llegan a hacer esto y sabé qué?” y curiosamente, 4 al unísono dijimos “le rompemo todo” … ooops, quedamos como el Chavo en clase del maestro Jirafales, jajaja! (Ya nos ganamos la mirada de “mala ostia” de los cajeros).

Bajamos la voz, nos civilizamos un poco y de repente se escucha: “uuuuuuu … mirá la gente que haaaaay! Cómo? Dos cajas atendiendo nada más? Qué barbaridáaaaaaa!”. Bingo!, la nº 14. Ya entró protestando, en busca de fama o algo así. Hablaba fuerte con su hija y también buscaba miradas cómplices. No lo logró. Por alguna razón, nadie le habló.

Se acerca directamente a la caja donde estaban atendiendo a un señor e interrumpe: “Señorita, veo que van muy lento acá, se podrían apurar un poco más, eh?”. El señor “atendido”, en un intento de caer simpático: “puesh no vea, señora, io ievo más de una hora aquí, jeje”. Ay para qué habrá hablado???? “chuchemé, señor, si usté no tiene otra cosa que hacer y perder el tiempo acá es problema susho, sho tengo muchas cosas más que hacer, entendió?”, “oiga señora, que no le he faltado el respeto, eh? es que si recién llega, no pretenda que le toque”, y la mujer, presa de una amnesia a muy corto plazo le dice “y a usté quién le habló señor? Yo con usté no estoy hablando así que no se meta”, y se daba vuelta con aire triunfante y nos miraba como diciendo “mirá como lo puse en su lugar a éste”. Ya no sabíamos cómo aguantar las risas, pero nos la aguantamos como unos “señoritos ingleses”. Pero ella insistía y se nos acercaba comentando “a vos te parece? Qué se mete si sho a él no le dije nada?”

… en eso, uno de los cajeros se levanta, agarra la billetera y muy fresco le dice a su compañera “mira, mi horario de la merienda, me voy” y todavía pasa por adelante nuestro muy campante … menos mal que no saludó ni sonrió ….

“Ah noooooooooo … no no no” ahí le saltamos todos, ningún civismo ni nada … se armó tal bolonki en la oficina que la pobre piba no sabía qué hacer. (Más tarde confesó que nunca había experimentado estar frente a tantos Argentinos enojados, jajaajjaja). La mujer se asombró al ver tanto “Argento” encubierto y se sentía más protegida, ahora gritaba más y menos coherente que antes. Obviamente a la pobre chica se le colgó Windows, le sonaba el teléfono, le preguntaban el código postal del Congo Belga, más empleados del correo asomaban el marote a ver qué era todo ese revuelo. Todos se justificaban de alguna manera “ay, es que io soy del archivo”, “lo siento, ia vendrá mi compañera”, “io soy la que pongo los sellos”, "esh que la encargada no está".

Conclusión: a los 5 minutos teniamos las 4 cajas funcionando y nos atendieron de mil maravillas! Por qué será? Es que el Argentino tiene ese qué se yo, viste? ;)