16 sept. 2010

JUSTICIA DANTESCA

Hace ya un par de años, Dante le tomó idea al cigarrillo y, consecuentemente, desaprueba a todo el que esté fumando. Va por la calle detectando fumadores y los va condenando con sus fulminantes miradas y sus comentarios del tipo “mirá mami, ése está fumando” (con su carita de "qué barbaridad"), en voz muy bajita y buscando mi complicidad. Cosa que logra, obviamente.

Un día, íbamos a merendar al bar de Pepe y Dante detecta a su próxima víctima: “mirá ése, mami, cómo fuma” Ya lo fulminó con la mirada (hasta aquí, íbamos bien, lo de siempre). Entrando al bar, el hombre dio un par de pitadas como si fuera el último cigarrillo de su vida y no tuvo mejor idea que tirar la colilla encendida al suelo. Ah nooooo … la indignación se apoderó de mi pequeño justiciero: ah! viste mami????? Lo tiró al piso al cigarrillo” y ahí nomás, aceleró sus pasitos y se mandó al bar. Y yo, corriendo atrás de él para frenarlo pero seguí de largo, quería ver la situación de lejos, sin influir.

En la barra, después de pedirse un cortadito, veo que el tipo mira a un lado y al otro, como buscando algo. Claro, se sentía una voz pero no se sabía de dónde venía. De pronto Dante le tira los pantalones y el hombre baja la mirada, y cuando lo ve, le dedica su mejor sonrisa: “Hola guapo!" y se escucha “oye, que tú estabas fumando en la calle y cuando entraste tiraste el cigarrillo al suelo y estaba encendido y eso no se hace porque puede venir otro nene y lo pisa y se quema y tenemos que llevarlo al hospital y …” a todo esto, el hombre, cuya sonrisa se fue borrando lentamente, cogoteaba en busca de la madre de esta pequeña criatura que lo estaba torturando. (La madre estaba escondida detrás de unas bolsas de café, con un ataque de risa).

“Señor, su cortado”, le dice el pibe de la barra, tentadísimo también. La gente de las mesas cercanas no sabían si reír o aplaudir, todo el mundo me miraba y yo con esa tonta sonrisita entre nerviosa y cómplice.

Hubo gente que se solidarizó:

Dos señoras que tomaban el té: “pues si, tiene razón el niño, venga hombre, que no cuesta nada apagar la colilla antes de tirarla”,

Una mujer a su marido: “lo ves? Mira qué bien ese niño! Deberías aprender de él”, etc …

Dos Argentinos: "jajaaja!! qué fenómeno este pibe!"

El hombre nos miraba a todos con cara de pocos amigos, no sabía qué decir, no lo podía creer y Dante que retoma, “bueno, la próxima vez me enfadaré y le contaré a la policía” “vaaaaaaaaaale, vaaaaaale”, le dijo el hombre, que se tomó el cortado en dos tragos, dejó 1.20€ y se fue.

La gente estalló en risotadas varias y lo miraban con carita de ternura, mientras pasábamos para sentarnos. “Viste mami? Lo reté al señor. Ya no va a fumar más”.

Esa tarde, Dante merendó gratis: leche chocolatada y donut de chocolate, un lujo!

12 sept. 2010

Dante a la pesca

Salir por el pueblo con Dante (como con cualquier niño) implica tardar un promedio de ½ hora aprox por cada 2 calles. Con lo cual, imposible y prohibido salir apurado, cosa que también tiene su encanto, salir sólo a hacer sociales (sobretodo, porque es gratis).

Una de las escenas típicas: el niño arrodillado en el suelo frente a la vidriera de una juguetería, manos en alto apoyadas en el vidrio al igual que su nariz. Ojos enorrrrrmes de fascinación y el taladrante: “mirá mami, mami, mami, mami, mirá, mirá, mirá … me compraaaaaaaaaaaass”, y en cuestión de segundos, te tenés que inventar una excusa multifunción: que sea creible, convincente y que encima, el nene no se ofenda, claro …

Otras escenas consisten en rondar por las tiendas en busca de algún caramelo o algún chupetín, trepadas a los árboles, perseguir y asustar palomas, subir a cuanto avioncito, tren o cochecito haya por el camino, etc …

Pero llegó el día en el que cambiaría nuestra rutina “social”.

"Mami qué venden aquí?" "Es una pescadería, Dante, venden pescaditos" "ah ... y donde los tienen?" "en un mostrador, los ponen en unas bandejitas" "ah ... y no se escapan?? "No, mi amor, porque están muertos" ... "ah .. Eeeeeh?? muertos????? y por qué los mataron???? quién fue?? Les hicieron daño????"
bueno, ya se me empezó a complicar un poco el tema ... su carita de indignación, era indescriptible. "mami, puedo entrar a verlos a los pececitos pobrecitos??" .. bueh, me pareció buena idea así me salvaba de la explicación.

Ni bien entramos, lo oigo susurrar "oooohh ... pobreciiiiitos" (ni que hubiéramos entrado en una casa fúnebre!!) y en voz alta le dice a la pescatera "oye, están muertos?" .. ay, las carcajadas de la mujer más la gente que estaba comprando fueron casi al unísono. Dante los miró a todos como diciendo "ay, qué? uds, ya lo sabían?" Fueron unos minutos de diálogo con la pescatera intentando averiguar quién y por qué los habían matado. La mujer me miraba como diciendo "por favor, salvame" y yo la miraba como diciendo "ah, no sé, te está hablando a vos, hacete cargo". Al ratito, me inventé algo para irnos y no hubo resistencia. Nos fuimos hasta casa filosofando acerca de la corta vida de algunos pescaditos.

Pasaban los días y Dante se convirtió en un asiduo visitante, pasaba más tiempo en la pescadería que en el parque. Hacía preguntas: "y este como se llama?", "uy, qué ojos grandes que tiene este!", "a ver, me mostrás la cabeza de este?", “lo puedo tocar?”, las pescateras encantadísimas le iban explicando todo.

Un día, entramos y una de las chicas dice: “hola Dante! Mira tenemos algo para ti” y le muestra un cangrejito bebé, vivo!!!!!! Yo casi me muero del asco, y Dante que decía “ayyy .. qué boniiiiiiiiiiiiiiito, mirá mami” “mse, mse … qué liiiiiiindo” “toma Dante, es para ti” y se lo mete en una bolsita transparente … Estaba más contento que cuando le regalan un chupetín, y así anduvo, mostrándole su cangrejito a todo el mundo. En resúmen, le fueron guardando pececitos “raros” y asi nos llevamos un tiburoncito bebé (muerto), un cangrejo con pelo, unos bichos rarísimos … y un día Dante les dice: ah, podrían pescar un pez espada por favor? Que lo quiero ver? Asi después me regalan la espada y me la llevo a mi casa”. Jajjaajajaaa "si, claro, Dante, ya te avisaremos" . Y ahora últimamente, ni bien entra a la pescadería pregunta: “y? ya pescaron el pez espada?” y es imperdible su carita de frustración.. Jjajjjjjjjajjaa.

Nomás me faltaría volver a casa con una cabeza de pez espada, me mueroooooo!!!!!!


............. indudablemente, continuará!!