12 sept. 2010

Dante a la pesca

Salir por el pueblo con Dante (como con cualquier niño) implica tardar un promedio de ½ hora aprox por cada 2 calles. Con lo cual, imposible y prohibido salir apurado, cosa que también tiene su encanto, salir sólo a hacer sociales (sobretodo, porque es gratis).

Una de las escenas típicas: el niño arrodillado en el suelo frente a la vidriera de una juguetería, manos en alto apoyadas en el vidrio al igual que su nariz. Ojos enorrrrrmes de fascinación y el taladrante: “mirá mami, mami, mami, mami, mirá, mirá, mirá … me compraaaaaaaaaaaass”, y en cuestión de segundos, te tenés que inventar una excusa multifunción: que sea creible, convincente y que encima, el nene no se ofenda, claro …

Otras escenas consisten en rondar por las tiendas en busca de algún caramelo o algún chupetín, trepadas a los árboles, perseguir y asustar palomas, subir a cuanto avioncito, tren o cochecito haya por el camino, etc …

Pero llegó el día en el que cambiaría nuestra rutina “social”.

"Mami qué venden aquí?" "Es una pescadería, Dante, venden pescaditos" "ah ... y donde los tienen?" "en un mostrador, los ponen en unas bandejitas" "ah ... y no se escapan?? "No, mi amor, porque están muertos" ... "ah .. Eeeeeh?? muertos????? y por qué los mataron???? quién fue?? Les hicieron daño????"
bueno, ya se me empezó a complicar un poco el tema ... su carita de indignación, era indescriptible. "mami, puedo entrar a verlos a los pececitos pobrecitos??" .. bueh, me pareció buena idea así me salvaba de la explicación.

Ni bien entramos, lo oigo susurrar "oooohh ... pobreciiiiitos" (ni que hubiéramos entrado en una casa fúnebre!!) y en voz alta le dice a la pescatera "oye, están muertos?" .. ay, las carcajadas de la mujer más la gente que estaba comprando fueron casi al unísono. Dante los miró a todos como diciendo "ay, qué? uds, ya lo sabían?" Fueron unos minutos de diálogo con la pescatera intentando averiguar quién y por qué los habían matado. La mujer me miraba como diciendo "por favor, salvame" y yo la miraba como diciendo "ah, no sé, te está hablando a vos, hacete cargo". Al ratito, me inventé algo para irnos y no hubo resistencia. Nos fuimos hasta casa filosofando acerca de la corta vida de algunos pescaditos.

Pasaban los días y Dante se convirtió en un asiduo visitante, pasaba más tiempo en la pescadería que en el parque. Hacía preguntas: "y este como se llama?", "uy, qué ojos grandes que tiene este!", "a ver, me mostrás la cabeza de este?", “lo puedo tocar?”, las pescateras encantadísimas le iban explicando todo.

Un día, entramos y una de las chicas dice: “hola Dante! Mira tenemos algo para ti” y le muestra un cangrejito bebé, vivo!!!!!! Yo casi me muero del asco, y Dante que decía “ayyy .. qué boniiiiiiiiiiiiiiito, mirá mami” “mse, mse … qué liiiiiiindo” “toma Dante, es para ti” y se lo mete en una bolsita transparente … Estaba más contento que cuando le regalan un chupetín, y así anduvo, mostrándole su cangrejito a todo el mundo. En resúmen, le fueron guardando pececitos “raros” y asi nos llevamos un tiburoncito bebé (muerto), un cangrejo con pelo, unos bichos rarísimos … y un día Dante les dice: ah, podrían pescar un pez espada por favor? Que lo quiero ver? Asi después me regalan la espada y me la llevo a mi casa”. Jajjaajajaaa "si, claro, Dante, ya te avisaremos" . Y ahora últimamente, ni bien entra a la pescadería pregunta: “y? ya pescaron el pez espada?” y es imperdible su carita de frustración.. Jjajjjjjjjajjaa.

Nomás me faltaría volver a casa con una cabeza de pez espada, me mueroooooo!!!!!!


............. indudablemente, continuará!!