13 nov. 2008

Y ... NO PODÉS GENERALIZAR ...

Esta es una de las tantísimas frases que me provocan cosas, normalmente negativas.  Otra frase odiosa, dentro del mismo contexto es “depende”.

No sé por qué hay mucha gente que tiene tanto miedo a las generalizaciones, cuando en realidad vivimos en un mundo en donde la mayoría vive haciendo lo posible y lo imposible para pertenecer, para ser parte de lo general, de lo que es socialmente aceptable, así parecen sentirse protegidos, más seguros, más "aceptados".

Pero más allá de toda apreciación personal, a la hora del diálogo, esta “bendita” frase te traba la fluidez  en cualquier situación, hables de los temas que hables. Te interrumpen a cada rato para agregar, “bueno, depende, eh?”, o “y …. no podés generalizar, viste?" . POR QUÉ NO??

Creo que hay temas que comparten ciertas características, tienen muchas cosas en común y que están claramente implícitas las excepciones, ya se saben de antemano, por eso normalmente no es muy interesante discutir sobre estas “excepciones” o “minorías”. La conversación se tornaría bastante aburrida … quién no conoce a un policía honesto, a un cura que no "moleste" chicos, a un político poco corrupto, a un empleado público que te trate bien, a un religiioso coherente con sus ideas y acciones? 

Ya lo sabeeeeeeemos, ya sabemos que existen minorías y que no todo el mundo es igual, se supone que tenemos la capacidad para entender y saber que no hay verdades absolutas, pero igual siempre sale el que no tiene mucho que acotar y sólo aporta frases hechas … "bueno, depende viste? hay gente que no es así" o "bueeeeeeno ... no todos son iguales". Y uno se ve en la incómoda obligación de aclarar y perder tiempo hablando de las minorías y excepciones, y terminás perdiendo el interés en lo que de verdad querías comentar y, generalmente, cuando ya te das cuenta que no te están siguiendo, terminás diciendo "ah, si, si ... claro ... hay excepciones, claro. Che, qué calor, no?"