26 mar. 2015

A cada pez le llega su vez

Tal como es su costumbre, Dante pasa por la pescadería del pueblo a saludar a sus grandes amigas, las pescateras.

Siempre se gana la mirada tierna de los clientes al escucharlo preguntar con tanto interés acerca de los diferentes "pececitos" expuestos en las bandejas. Pregunta todo, desde el nombre del pescado elegido hasta dónde vive y qué come exactamente. Pero no contento con cada explicación, pide que le abran la boca para la examinación exhausta de los dientes, y todo lo que tenga dentro de su bocaza.


Esta vez, una señora se compró un pescado grandecito y pidió que se lo limpien. Dante estaba super atento observando la operación, y dice "ay nooo!! lo vas a cortar? pobrecito! me da penita..." La pescatera se quedó con el cuchillo a medio camino, en lo alto. 


- "Y si, Dante, le tengo que sacar los ojitos y limpiarlo por dentro". 


- "Ah, y los ojitos los vas a tirar, o se los lleva la señora?"


- "los tiro porque no se comen", 


- "Aaaah.. me los das?". 


- "Qué dices?? que quieres llevarte los ojitos?", 


- "Si, porfi, Me los pones en una bolsita, vale?" "Mami, me dejás???" 


Automáticamente fui el centro de todas las miradas; asombradísimos, los clientes rompieron en una carcajada al unísono mientras no salían de su asombro.


La pescatera cumplió con el pedido de Dante y se los metió en una bolsita que exhibía orgulloso. Luego de recuperarme del asco, saludé y encima hasta agradecí tan original regalito....